01 / 9 / 2014

LOS ANDES VENEZOLANOS

 Accidente orográfico más prominente del país, tienen unos 36.120 kilómetros cuadrados de extensión, y constituyen una prolongación de Los Andes Colombianos Orientales, que al llegar al Nudo de Pamplona se bifurcan en dos cadenas: La Cordillera de Los Andes y La Sierra de Perijá, que en conjunto abarcan aproximadamente el 6% de la superficie territorial venezolana.

Los Andes venezolanos propiamente dichos, comienzan en el suroeste en la depresión del Táchira, desde donde se extienden en dirección noreste hasta la depresión de Barquisimeto-Acarigua en los Estados Lara y Cojedes.

Toda la cadena constituye una culminación topográfico-tectónica, centrada en los alrededores de la ciudad de Mérida, donde se presentan los picos más elevados (Bolívar, 5.007 metros) y las unidades más antiguas (Grupo Iglesias, Precámbrico Superior). A lo largo de sus kilómetros cuadrados, constituye una vasta divisoria entre las cuencas hidrográficas de los ríos Apure y Orinoco al sur, y del Lago de Maracaibo, Mar Caribe al norte, sin valles transversales de importancia. 

Los Andes constituyen un sistema montañoso conformado por los Estados Andinos Mérida, Táchira y Trujillo, que ofrecen al viajero su hospitalidad y sus paisajes: Las montañas y sus páramos, las lagunas, los valles, los pueblos y sus iglesias En cada rincón hay algo para observar y disfrutar. Se caracteriza por su clima frío, su gente amable, su deliciosa gastronomía, sus increíbles paisajes y por los lugares históricos y tradiciones que se han conservado de generación en generación. Turistas, locales y extranjeros no deben dejar de disfrutar este hermoso destino.

A pesar de que el frío es la característica que más lo diferencia del resto del territorio nacional -por demás tropical-, lo verdaderamente único de esta región está representado por la altura de sus parajes, la transparencia del aire, la pureza de los colores, el olor de lo que aún no ha sido contaminado por la industria y la luz que el sol esparce por cada rincón. La vegetación, la flora y la fauna se muestran orgullosas a través de senderos, corrientes de agua y formaciones rocosas que dan la bienvenida a todo aquel que esté dispuesto a posar sobre ellas.